Bernabéu no lo entendió. Por @madridismo_vena

Corría el año 1961 cuando en el viejo estadio de Chamartin el Real Madrid iba ganando cuatro a cero. De repente los jugadores se relajaron cinco minutos, bajaron el pistón y recibieron como respuesta del público una sonora pitada. La exigencia suicida del madridismo.

Don Santiago Bernabéu no lo entendía, y nunca llegó a entenderlo. En mis cuarenta años, he visto como el público de Chamartín aplicaba orgullosamente a los jugadores vikingos una suerte de "selección natural". Solo los hombres fuertes y curtidos, supervivientes de las criticas mas feroces de la grada del Bernabéu eran dignos de seguir vistiendo nuestra camiseta. Muchos buenos hombres hincaron la rodilla ante tan insoportable presión.

Con el paso de los años la exigencia, a veces convertida en soga para ahorcarnos, se fue extendiendo mas allá de los alrededores de Chamartín, y fue convertida en virtud por aquellos que la ejercían sin descanso.

Se esgrimía como motivo principal de la grandeza y los títulos del Real Madrid. Y no les faltaba razón a quienes defendían semejante tesis. Pero la famosa exigencia es confundida por el madridismo en muchas ocasiones con fobias, locura e intransigencia.

Eso nos lleva a perder el norte en nuestra critica, y a exigir destituciones  y dimisiones solo para saciar nuestra ira y frustración.

De ese modo, cabe preguntarse...¿De verdad es la solución para el Madrid la marcha de Florentino? El presidente que ha ganado cuatro Champions en cuatro años parece señalado ahora como la fuente principal de nuestros males, convirtiéndose en el objetivo del madridismo iracundo.

Es posible que, cuando fui a Cibeles a celebrar la Champion numero 13 (tercera consecutiva), ya sonarán alli cánticos solicitando la dimisión de Florentino Pérez, pero yo al menos no las oí. O debo tener algún tipo de deficiencia auditiva o los inoportunos cánticos

de ¡Campeones, campeones! Impidieron que los oyera.

Esto paso hace cuatro meses.

Llegados a este punto, y como conozco al madridismo como parte suya que soy, adivino lo que el lector está pensando. ¿Es que no se puede criticar o poner en duda la gestión de Florentino Pérez? Por supuesto que sí. Se puede y se debe, pero sin perder el norte, y analizando los hechos en su conjunto. Eso siempre ayuda.

Mi agradecimiento al señor Pérez no me ciega tanto como para no ver que, en las ultimas dos temporadas hemos vivido un empobrecimiento paulatino de la calidad futbolística de nuestra  plantilla. Florentino guarda algunos cadáveres futbolísticos, jugadores cuajados de calidad y que se fueron para no volver. Pero de esos tambien tiene alguno Zidane, entrenador al que nunca me cansaré de venerar, pero que fue la causa de que elementos importantes, si bien no vitales, como Morata o James, tomaran otro rumbo. Pero todos esos jugadores que ahora echamos tanto de menos, los trajo Florentino. La intrahistoria de la fuga de estos talentos solo la conocen unos pocos atlateres de Florentino, pero tengo la sensación de que no fue intención del presidente tirarse piedras contra su propia tejado. Después de eso, seguimos apelando a sueños imposibles en forma de  jugadores que hoy militan en el PSG u otros equipos con cero interés por vender. Lo malo de los sueños imposibles es que, son imposibles. Se que es una perogrullada, pero algunos no se enteran.

Estamos inmersos en una crisis de juego y resultados. Eso es indiscutible. Y parece que este año los títulos no le llevaran la contraria a los pesimistas. No se puede ganar eternamente. Esta es la verdad, y son pocas veces que una verdad te consuela y muchas las que te cabrea, pero por muy poco que te guste, no lo puedes cambiar.

Sin embargo yo he visto ya esta película. Y al final siempre ganan los  buenos. Y si no ganan los buenos...es que no es el final.

 

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