Crónicas de Valdebebas: RM Castilla 0 - Rayo Majadahonda 1 por @MiguelGinoriz

Espléndida tarde de fútbol en el estadio Alfredo di Stefano de Valdebebas entre el Real Madrid Castilla y el Rayo Majadahonda. Y esto, lejos de ser una frase tópica, es más bien el reflejo de lo visto entre los dos equipos sobre el césped, dos equipos que se enfrentan con diferentes armas y que hacen entretenido el espectáculo al espectador, pero del desarrollo del partido hablaremos después. El RM Castilla formó con su habitual 1-4-1-4-1, con algún cambio de cromos que supuso que en ocasiones este esquema mutase a un 1-4-4-1-1. El once fue el formado por Carlos Abad en la portería, como es habitual en esta temporada; con Tejero, Lienhart, Mario Hermoso y Quezada en defensa; Tena por delante; Cedrés, Febas, Odegaard y Enzo como línea de cuatro detrás del delantero y Mario Rodríguez en punta; por otra parte, el Rayo Majadahonda formó en un 1-4-3-3 con Basilio; Aitor Núñez, Cidoncha, Kiko Olivas, Tiago Portuga; Fabri; Vicente, Carlitos; Ñeño, Jorge Félix y Portilla.

El partido comenzó con un Castilla sin la capacidad de fluir juego por la excelente presión del conjunto rayista. El 1-4-3-3 de partida mutaba rápidamente en un 1-4-2-4 para presionar la salida en corto del filial y, si ésta era superada, trocaba en un 1-4-4-2 en bloque medio, con una fortísima presión sobre las líneas de pase del equipo castillista. Todo un manual táctico el excelente equipo de Iriondo. En esas andaba el partido, cuando una mala entrega forzada por esta presión del Rayo Majadahonda propició un fallo de comunicación entre Abad y Mario Hermoso; el balón resultante de ello le cayó franco a Jorge Félix que solo tuvo que controlar y empujar el balón hacia la portería. Minuto 3 y ya tenía que remar contracorriente el Castilla. Lejos de arredrarse y guarecerse, el conjunto majariego incidió en esa presión y no fue hasta el minuto 15 cuando el Castilla encontró vías para saltar esa presión; en primer lugar con un cambio táctico. Enzo Fernández, desaparecido hasta entonces, recibió la orden de moverse por todo el frente del ataque; ello, junto con el movimiento de Odegaard más hacia la mediapunta, y de Febas más hacia el pivote Tena, propiciaron los mejores minutos castillistas. Sin embargo Iriondo (excelente técnico, por otra parte), replegó a su equipo definitivamente en un 1-4-4-2, donde uno de los interiores, ora Vicente, ora Carlitos, subían al lado de Jorge Félix para ayudar a presionar a los centrales madridistas. Bien abiertos los extremos, era fácil para Fabri o el interior que no saltaba una línea encontrarles para propiciar rápidas contras. Sumado a algunas imprecisiones blancas, el Rayo Majadahonda seguía acercándose con peligro a la portería de Abad, si bien sin finalizar ninguna de ellas con excesiva alarma.

La segunda parte se inició con un nuevo cambio de formación dentro del 1-4-4-2 de Iriondo. Al entrar Rubén Blanco por Ñoño, empujó a Jorge Félix al extremo, situando al recién ingresado en una posición de falso nueve, formando el centro del campo en rombo. Sin embargo, el Castilla salió con hambre y animo dominador y tanto por empuje como por calidad, liderados por un magnífico Aleix Febas, fueron haciendo replegar a los majariegos hasta formar dos líneas a diez y veinte metros de su área, y obligándoles a achicar balones indefinidamente. Lienhart, Hermoso y Tena se bastaban para controlar la línea de rechace y volver a lanzar otro ataque sobre la portería de Basilio. Esto sería así hasta mediada la segunda parte, cuando Solari decide dar entrada a Javi Muñoz por Tena y centrar a Cedrés en detrimento de Odegaard. Visto en frío podemos inferir que el técnico argentino no tomó la decisión más adecuada, tanto por el hecho de sacar a Tena del campo, que con su sola presencia bastaba para dividir los ataques del Rayo Majadahonda, como por alejar hacia una banda a Odegaard. El noruego estaba sirviendo como bastón de apoyo para las combinaciones interiores del Real Madrid, apoyándose en el tanto Febas, como Mario Rodríguez, como el propio Cedrés. Aunque la voluntad del canario fue total y su entrega máxima, no tiene tanta capacidad asociativa como el de Drammen, con lo que las prestaciones castillistas se centraron casi únicamente en los arranques de genialidad de Febas. El ilerdense comandó desde este momento hasta el final las acometidas castillistas sobre la porteria rojilla, con escaso éxito.

En resumen, un precioso partido de fútbol, donde dos equipos mostraron sus cartas en las diferentes fases del juego; a falta de éste en tramos del partido, el conjunto blanco aportó intensidad, entrega y calidad individual. Por otra parte, el conjunto del Rayo Majadahonda exhibió una extraordinaria riqueza táctica y una voluntad férrea tanto en las fases de ataque y defensa posicional, como en las fases de transición. Un equipo a seguir, sin ninguna duda. Primera derrota del conjunto de Solari en lo que va de temporada, pero esto es una competición de fondo y llegarán más derrotas y, por supuesto, muchísimas más victorias.

 

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