Crónicas de Valdebebas: RM Castilla 1 - Real Unión de Irún 2, por @MiguelGinoriz

Primer partido de la temporada en casa para el Real Madrid Castilla, enfrentándose al Real Unión de Irún en una fría tarde de Enero. Para el primer once del año, Solari dispuso un sistema de 1-4-2-3-1, formado por Luca Zidane; Tejero, Javi Sánchez, Mario Hermoso, Quezada; Valverde, Febas; Javi Muñoz, Enzo, Sergio Díaz; Campuzano. Por parte del Real Unión de Irún, su técnico dispuso un 1-4-1-4-1 formado por Tena; Azkoiti, Aimar, Esnaola, Urkizu; Senar; Estrada, Mikel Alonso, Juan Domínguez, Ozkaidi; Galán. Aunque estos esquemas fueron mutando a lo largo de la primera parte, pasando, en ocasiones, a jugar el RM Castilla con un 1-4-3-2-1 por la incorporación de Javi Muñoz al centro del campo.

El Real Unión de Irún salió al campo con ánimo mandón. Su salida de balón, siempre con el balón por el suelo y haciendo apoyos cortos, sorprendió de inicio al conjunto blanco que, a pesar de intentarlo, no podía llegar nunca a por el balón y siempre se alejaba uno o dos segundos más tarde de cuando la presión podía ser efectiva. Esto motivó que Solari pidiese a Enzo abandonar su posición de partida cercano a la banda para acercarse más al centro, donde Senar, que era el pivote sobre el que giraba toda la salida de balón irundarra, se movía y distribuía sin mayor problema. A raíz de este movimiento, aunque la intención del conjunto vasco siguió siendo la misma, la presión castillista si empezó a ser efectiva, propiciando robos altos de balón y situaciones de cierto peligro. En uno de estos robos, en el minuto 10, una falta cercana al vértice derecho del área defendida por Tena fue golpeada con precisión por Valverde, el mejor de la primera parte en el conjunto blanco, buscando el segundo palo, donde encontró la cabeza de Mario Hermoso que sirvió, de esta manera, el balón a Campuzano para que marcase el primer gol blanco. El Castilla creció en confianza y, por ende, en el partido a partir del gol apoyados en un imperial Valverde, escoltado a la perfección por ambos centrales castillistas en la salida del juego, lo que hacía muy complicada la presión del Real Unión sobre el juego. Aunque la posesión siguió siendo vasca, el dominio fue blanco. No se registraron ocasiones claras de ninguno de los dos equipos hasta el descanso, pero siempre dio más sensación de peligro el Real Madrid Castilla. Sin embargo, a pesar del dominio en el juego, no se atinaba a acertar en el último pase que propiciara ocasiones claras de gol, con lo que se llegó al descanso con el solitario gol de Campuzano.

Sin embargo, todas las buenas sensaciones que transmitió el Castilla en la primera parte se deshicieron en la segunda parte. Desapareció la efectividad en la presión, con lo cual el Real Unión, que en ningún momento renunció a su estilo de juego, pudo salir desde atrás con muchísima más comodidad y a dominar el juego tanto como la posesión. También desapareció del juego castillista las combinaciones. Las líneas de pase desaparecieron y los movimientos de apoyo también, con lo que el juego quedó reducido a simples acciones individuales que en muy contadas ocasiones llegaron a inquietar la portería de Tena. Aprovechando este desaguisado, en el minuto ocho empataría el partido el conjunto irundarra, por mediación de Juan Domínguez, merced a un gran pase de Galán, ayudado por la desorganización de la línea defensiva. Siguió dominando el juego a placer el Real Unión, ante un Castilla inoperante en esta segunda parte, que tiraba más de garra y de pundonor que de juego, pero eso no basta ante un rival tan bien preparado y con tan buena ejecución sobre el campo. En el minuto veintitrés, otra gran salida desde atrás del equipo vasco cogió, una vez más, desalineados a los centrales castillistas, algo que aprovechó Ozkoiri para batir, por segunda vez, a Luca. A pesar del carrusel de cambios, el juego siguió discurriendo por los mismos cauces, con un Real Unión muy dominador en el juego y con alguna ocasión para ampliar aún más la ventaja y un Castilla totalmente desarbolado, dejando muy atrás las buenas sensaciones de la primera parte y de los partidos anteriores. Solo en los últimos minutos se acercó un poco más el filial a la portería de Tena, pero siempre de forma infructuosa y con poco peligro en sus acciones.

Dolorosa derrota en casa ante un rival directo, y más que por la derrota, por las sensaciones que arroja. No parece ser el Real Madrid Castilla un equipo que logre alargar en el tiempo los largos ratos de buen juego, ni parece ser capaz de ejecutar un plan de partido que funcione a lo largo de los noventa minutos. Han de hacer catarsis y renovarse puesto que la temporada avanza inexorable y, quizás, para cuando quieran, ya no puedan.

Leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.