El despropósito del Clásico. Por @RMOpinion

Con el cabreo de la derrota todavía latente, el madridismo se pregunta  en el día después cómo un partido al que se llegaba como favorito para sentenciar la liga acabó con el Real Madrid dando por bueno un empate que se acabó tirando a la basura por pura bisoñez y falta de inteligencia en el último minuto. Dejando esta acción, que ya de por sí deja un claro señalado, al margen. Hay alguien que no sale muy bien parado, y no es otro que el entrenador Zinedine Zidane. Repasemos una serie de decisiones tomadas por el técnico francés que podían salir mal, se veía que iban a salir mal y, cómo no, salieron mal.

  • Traición a la meritocracia: Frase que tomo prestada de nuestro compañero @MrLarcos. Desde que saltó la noticia de la titularidad de Bale, esta expresión se hizo válida. El galés forzó cuando era evidente que no estaba bien, lo que llevó al equipo a jugar prácticamente con uno menos toda la primera parte, y acabar desperdiciando un cambio. El primar los galones al momento de forma o al contexto táctico del partido, o incluso al mero hecho de jugar con 11 jugadores en forma no parece una decisión muy acertada. Decisión que no sólo se aplica al caso de Bale. Benzema ha cerrado el decisivo mes de abril con 0 goles en los partidos gordos, en los que ha sido titular en todos y cada uno de ellos (y ha acabado unos cuantos). Kroos y Modric llegaron muertos al partido del domingo, especialmente sangrante lo del croata, que no pasa por su mejor momento y tiene un sustituto claro y en forma como es Isco. Pues bien 11 de gala y listo. No hay méritos, táctica o estado físico que valga.
  • Planteamiento erróneo: Al hilo de tener que jugar con el 11 de gala aparece el siguiente error. Y es un planteamiento de partido a todas luces equivocado. Hemos visto al Barcelona sufrir ante rivales de todos los niveles, mostrando que esta temporada son un equipo limitado y pobre en muchos aspectos del juego: desde una salida de balón errática y que sufre ante la mínima presión hasta una delantera que sólo luce si recibe el balón al pie y de cara a la portería contraria. Pues bien, Zidane planteó un partido que parecía destinado a no incidir en ninguno de los defectos del Barcelona. Su salida de balón no fue incomodada más allá de los 5 minutos iniciales, y no porque fuera imposible hacerlo, de hecho sin estar presionados los culés ya demostraron problemas sacando la pelota jugada, lo cual hace más increíble el hecho de que el equipo no fuese capaz de detectar esa debilidad. Respecto al segundo problema del Barcelona, la defensa blanca planteó un sistema destinado a provocar el lucimiento de Leo Messi, que vivió en un continuo 1x1 contra Casemiro, nada más y nada menos que por el carril central. Y es que el brasileño, a pesar de lastrarse con una amarilla desde bien pronto, no vio como su equipo le proveía del más mínimo mecanismo de ayuda para enfrentarse al argentino.Se permitió a Leo Messi, que a día de hoy es el principio y el fin del Barcelona, no sólo en lo táctico, si no también en lo psicológico, crecer y adueñarse del partido. Por no hablar de la idea de buscar contragolpes con un Benzema que vive en su nube, un Cristiano de 32 años que conserva muchas virtudes pero la velocidad no es una de ellas, y un Bale que seguía lesionado. La entrada de Asensio permitió paliar esto último, aunque el mallorquín se vio liderando las contras prácticamente en soledad en varias ocasiones. Y es que resulta muy complicado entender por qué después de ver la vulnerabilidad del Barcelona en defensa y sus dificultades tanto para recuperar el balón como para sortear presiones, nosotros decidamos entregarles el cuero y además regalarles 3/4 de campo.
  • Falta de cintura: El devenir de los minutos probaba lo analizado anteriormente. El planteamiento no estaba funcionando ya que un Barcelona inferior conseguía planarnos cara e incluso superarnos. Pues bien ni la lesión de Bale (Asensio era el cambio continuista para seguir con un plan que no funcionaba) ni las dos ocasiones en las que Casemiro estuvo a punto de ser expulsado motivaron a Zidane a retocar lo más mínimo la idea de juego. Y es que hubo que esperar hasta el minuto 70 para suspirar de alivio al ver a Casemiro ser sustituido y no expulsado. En este sentido sí que es resaltable el cambio de James, que en vivo parecía otro error más pero que acabó siendo una decisión acertada no sólo por el gol si no también porque el colombiano fue capaz de aguantar la pelota en varias ocasiones.

Como ya he dicho, no voy a mencionar la última jugada, pues todos tenemos claro el error que supone no pararla con falta, así como el hecho de que tu lateral izquierdo vaya a presionar un saque de banda en la otra punta del campo cuando no puede hacer balance defensivo. De hecho en mi opinión de poco se puede culpar a Zidane aquí, pues si atendemos a sus declaraciones post partido y a su habitual espíritu conservador en estas situaciones, diría que la idea de presionar tan a lo loco parte más de los jugadores que del propio técnico. Pero es innegable que el preparador francés no sale muy bien parado, no sólo por lo de ayer, si no también por varias decisiones en la eliminatoria ante el Bayern que pudieron salir caras. Así como de la utilización de plantilla, que ha sido excelente durante el transcurso de la temporada pero que en partidos grandes ha brillado por su ausencia. Si no queremos repetir el final de temporada de 2014 más nos vale que Zizou se aplique el cuento y corrija lo que está en su mano. De él depende.

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