Es uno más... Por ahora. Por @RMOpinion

Una de las imágenes más comentadas de la derrota en Euroliga ante el CSKA de Moscú fue la tremenda bronca que el joven Luka Doncic se llevó de manos de Pablo Laso. Ésta situación ha traído bastante debate, con muchos aficionados reprochando al técnico blanco que sólo se atreva con un joven de 16 años y que deje a otros veteranos irse de rositas, y demandando una actitud más permisiva, o protectora si se prefiere, con el chaval.

Sobre estas dos actitudes hay que puntualizar que, en primer lugar, si por algo se ha distinguido Pablo Laso en su etapa al frente del Real Madrid es por sacar a relucir su fuerte carácter, lo que le ha llevado a protagonizar varios "hits" en youtube, con broncas de todo tipo en los tiempos muertos, ya sea al grupo en general o a jugadores en particular, sin importar su importancia dentro del vestuario. Además, con esta bronca corre riesgo de ponerse en evidencia tanto de puertas para dentro como de puertas para fuera. Visto lo visto, no parece lo más adecuado acusar al técnico vitoriano de cobardía por esta situación, en la que puede acabar perdiendo más que ganando.

El segundo punto, y el más importante, es la protección de un jugador joven. Está claro que en situaciones normales actuar así con un jugador de 16 años, que no debería estar sometido a esa presión, es cuanto menos contraproducente. Pero también es cierto que todo lo que rodea a Doncic es cualquier cosa menos normal. Y es que a su edad el esloveno forma parte activa de la plantilla del campeón de Europa, con todo lo que ello significa. Se apostó por él a principio de temporada con la idea de que su presencia en la plantilla no fuese testimonial, si no de que disfrutara de un papel que, sin ser protagonista, es importante en el equipo. Un papel que además ha aumentado en importancia tras dos circunstancias: la propia respuesta del jugador, que está aportando mucho y bien en el rol que se le pide, y la lesión de Llull, que le coloca como segundo base del equipo.

Por todo esto podemos decir que Luka Doncic, a pesar de su corta edad, es un miembro de pleno derecho de la plantilla, con todo lo que ello conlleva, y recibirá las broncas (y los elogios) que su entrenador crea oportuno. Unas broncas que por otra parte no parecieron afectarle ante el CSKA, pues tras el rapapolvo de su entrenador el chico sacó su mejor versión, liderando los únicos minutos buenos del equipo en el choque continental. Así que creo que toca dejar de pedir más protección a Doncic y empezar a tratarle como lo que se ha ganado, como uno más, al menos por ahora, ya que si sigue así dejará de serlo pero para bien, y nosotros lo disfrutaremos todo lo que podamos.

 

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.