La era post-Zidane, por @manucmj

La Decimotercera Copa de Europa llegó en Kiev de la mano de un equipo de leyenda que ha ganado tres veces seguidas la competición de clubes más importante del mundo (y 4 en los últimos 5 años). Nuestro dominio en Europa es aplastante y la exigencia del Real Madrid hace que, automáticamente, el próximo reto sea la Decimocuarta.

Pero sólo unos minutos después de levantar la copa ya empezamos a avistar nubarrones sobre nuestro futuro, sobre los que hablaremos un poquito más adelante.

Desde luego a mí la alegría de una victoria de esta importancia no me la empaña nada. Hay que ser conscientes de la hazaña que hemos logrado, marcando la historia de la Champions para muchos años y pasará mucho tiempo hasta que alguien, como mínimo, iguale un registro así. Se han acabado todos los debates porque no hay discusión posible sobre un equipo que levanta tres orejonas consecutivas. Me da igual el juego, la posesión, la estética o lo que sea. El legado lo dejan los que ganan, y en eso no hay más que hablar, ahí están los datos y los títulos. Y que venga alguien a hacer algo igual, si es tan fácil, para siquiera poder acercarse a nuestra altura. Punto.

Aunque además de este goce y disfrute (no se me va la sonrisa de la cara), hay que pensar en el futuro porque esto no se detiene. Yo me plantearía seriamente tomarnos un año sabático tanto en fútbol como en baloncesto (Gracias por la Décima, chicos) y dedicarnos toda la temporada a jugar amistosos de exhibición por el mundo en plan Globetrotters.  Pero como no va a ser así, tenemos que seguir siendo el Real Madrid. Y eso significa volver a luchar hasta el final por todo.

Y ahí es donde podemos analizar un poco lo sucedido a partir del pitido final en Kiev. A los pocos minutos Ronaldo insinúa su marcha del equipo, Bale también deja caer que se plantea su futuro en el Madrid. Y sólo unos días después Zidane abandona el puesto de entrenador. Para terminar, Bale ni siquiera pone un mensaje de despedida al técnico. Algo así sólo sucede en el Real Madrid.

Mi agradecimiento a todos ellos es eterno. Cualquier jugador y entrenador que nos haya dado una Champions (de las 7 que he visto) está en mi Olimpo particular. Desde Mijatovic y Heynckes a Benzema, Bale y Zidane, pasando por Raúl, McManaman, Ramos, Marcelo, Ronaldo, Casemiro, y un largo etcétera. Pero eso no quita para que podamos ser críticos con sus actitudes posteriores. Por ejemplo, a Del Bosque no le puedo ni ver.

Así que en el caso reciente que nos ocupa, por mi parte sí que les reprocho a Cristiano y Gareth no sólo el inoportuno momento de sus declaraciones sino el trasfondo de las mismas. Han demostrado un egoísmo – propio de algunos futbolistas profesionales por otra parte – que deja ver su poca empatía, no ya con la afición, sino con sus compañeros y el resto del equipo. Veremos en qué quedan sus palabras, pero me temo que además del malestar que hayan podido provocar en algunos aficionados, no tendremos una rectificación ni unas disculpas por su parte, espero equivocarme.

Y sobre Zidane, algo parecido: ha hecho historia, ha batido todo tipo de registros y deja un legado difícilmente mejorable. Es un mito para el madridismo. Ya lo era como jugador y ha conseguido acrecentar aún más su leyenda como entrenador. Pero creo que no ha acertado con los plazos y, sin saber los motivos reales internos de su marcha (ni los periodistas, por cierto, que tampoco tenían ni idea de que se iba), me deja una sensación de falta de responsabilidad y no haber pensado en el Real Madrid en primer lugar. Para mí hubiera podido seguir un montón de años con el crédito ganado, pero en algún momento hay que tomar decisiones importantes y cambiar cosas. No se si no ha querido acometer él esos cambios y arriesgarse a conseguir peores resultados, o ha habido algún desencuentro con el club. En cualquier caso, si era inevitable el relevo, se podían haber medido mejor los tiempos y las formas. Me importa muy poco el regocijo de la prensa y los antimadridistas ante esto, sólo es una muestra más de cuánto daño les están haciendo nuestros últimos éxitos. Pero sí creo que todos los nuestros podían haber actuado mejor.

En el periodo post-Zidane que se abre ahora vendrá un técnico nuevo, cambiarán algunos jugadores de la plantilla y será difícil repetir tantos logros. O no. Tenemos ya un gran equipo, nuestros valores y nuestro escudo nos exigen darlo todo y luchar hasta el final y nuestra ambición nos mueve a tratar de ganar siempre. Historia por hacer.

Eso sí, que nos quiten lo bailao. La alegría por los últimos títulos conseguidos debe seguir intacta y complementarla con la ilusión por un nuevo proyecto, venga quien venga al banquillo y al vestuario. Somos el Real Madrid, los más grandes. Y seguiremos siéndolo y ganando más títulos en el futuro… llevamos así más de 116 años.

Hala Madrid.

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