Preocupación, sí. Derrotismo, JAMÁS. Por @manucmj

Llega un nuevo parón de selecciones que nos corta el rollo a todos los madridistas. Dos semanas por delante sin partido del Real Madrid, además teniendo en cuenta la situación actual del equipo. Es el caldo de cultivo perfecto para rajar y enmierdar, pese a que la victoria de ayer ante Las Palmas haya calmado un poco las aguas.

Es innegable que el equipo no está bien. Aparte de los resultados, que también están siendo más negativos de lo esperado, se observan problemas de juego. No estamos tan finos como al principio de la temporada ni como la anterior. Y lo estamos notando en la clasificación en Liga y en Champions, aunque estemos muy cerca de pasar la fase de grupos, que no todos pueden decir lo mismo.

No quiero entrar en las causas de esta situación. Quizá sea el estado físico (cuya planificación de altibajos desconozco), el relajamiento tras una temporada muy tensa, exigente y exitosa, la asquerosa campaña de árbitros y Federación, la juventud y adaptación de las nuevas incorporaciones, o tal vez la suma de todo.

Los aficionados no tenemos capacidad para actuar sobre esto así que dejemos que los profesionales actúen. Son técnicos y jugadores los que realmente tienen que darle la vuelta a esto. Lo que sí podemos hacer es apoyar y animar a los nuestros, porque nadie más lo va a hacer. Y sobre todo, no contribuir a las críticas injustas y el mal ambiente.

Aquí quería yo llegar. En el Real Madrid la exigencia siempre es máxima, también desde nuestra parte, la del aficionado. Siempre queremos ganar, estamos ya pensando en el próximo título y debemos además dar buena imagen. Me parece bien, es lo que nos ha hecho ser lo que somos y mantenernos tantos años como el mejor club del mundo. Pero percibo un nivel de histerismo y autodestrucción algo exagerado si tenemos en cuenta de dónde venimos: doblete la temporada pasada, 3 Champions en 4 años, una plantilla sólida y experimentada pero también con futuro y un entrenador que nos ha traído la estabilidad y puede durar muchas temporadas.

No seré yo quien le diga a ningún aficionado cómo debe sentir su madridismo. Así como no admito que nadie me diga a mi tampoco cómo sentirlo. No hay nadie más madridista que yo en el mundo, aunque tampoco me considero más madridista que nadie.

Simplemente me limito a dejar caer unas cuantas opiniones personales:

-No entiendo en qué ayuda silbar a un jugador nuestro durante el partido. Una vez que lo cambien o tras el partido soy el primero en criticar, pero no mientras está todo en juego.

-No entiendo que siempre nos acordemos de los que no están. No se qué pueden aportar al Real Madrid este año gente como Morata, James, Mariano o Pepe. Y más aún cuando algunos se han ido porque han querido, demostrando así sus ganas de luchar por un puesto aquí.

-No entiendo que nos parezcan mejores jugadores que no son nuestros y echemos de menos posibles fichajes que no se han hecho, cuando si estuvieran aquí serían criticados como el que más.

-No entiendo el poco crédito que se da a una plantilla y un cuerpo técnico que son vigentes campeones de Liga, de Europa, de Supercopa de Europa, de Supercopa de España y del Mundial de Clubes.

-No entiendo que el hecho de que no se juegue bien implique que no te puedas quejar de otras cosas (suerte, árbitros, etc.) que también contribuyen a que los resultados no sean mejores.

-No entiendo que le hagamos el juego a la prensa, cuyo único fin es enmierdar en el club, dando recorrido a sus ¿informaciones? siempre mal dirigidas y haciendo gala de una doble vara de medir escandalosa

No comparto que se quiera machacar a este equipo. Sinceramente creo que así no se contribuye a los éxitos, aunque luego al final se celebren con la máxima alegría. Tampoco seré yo el que dé o quite carnets de madridista ni el que deje o no subirse al carro al que quiera. Sencillamente creo que el Real Madrid nos ha dado a todos los madridistas algunos de los días más felices de nuestras vidas y desde luego por mi parte habrá quejas y críticas, pero nunca destructivas. Y por supuesto sin dejar nunca de ayudar y animar a mi equipo hasta la muerte.

Hala Madrid.

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