Respice post te, homine te esse memento. Por @RMFacts

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Hola a todos. Me da mucho gusto estar aquí nuevamente y poder escribir unas cuantas líneas. Primero que nada, quiero aprovechar para desear una muy feliz navidad y un próspero año 2018 a todos los seguidores que nos leen, así como a todos y cada uno de los madridistas que formamos esta gran familia llamada Objetivo Cibeles.

Hace unos días nos alzamos con un nuevo título, el quinto del año tras ganar: i) Liga, ii) Copa de Europa, iii) Supercopa de España, iv) Supercopa de Europa y v) Mundial de Clubes. Jamás en nuestra historia, que es de por sí gloriosa, habíamos tenido un año tan maravilloso.

Zidane, ese técnico que “ayer no le ganó a La Roda” se ha convertido en el responsable de la consecución de tantos títulos y de una de las épocas más gloriosas de nuestra historia –algunos incluso ya se atreven a decir que esta es nuestra mejor época-.

Pero no todo el mérito ha sido de Zizou, sino que mucho han tenido que ver los jugadores, desde Keylor Navas hasta el mejor jugador de la historia, es decir, Cristiano Ronaldo. Sí, todos y cada uno de ellos, técnicos y jugadores, son responsables en menor o mayor medida de los triunfos y títulos.

Pero hay que tener cuidado. Elegí titular la entrada de esa manera tan rebuscada y pomposa por una razón en específico. Ese adagio latino – Respice post te, homine te esse memento- se puede traducir al castellano como –Mira hacia atrás y recuerda que eres un hombre-.

Esa frase se le recitaba a los grandes generales romanos cuando desfilaban en triunfo por las calles de la Antigua Roma. En plena celebración de la victoria se les recordaba que tan solo eran humanos y que la gloria es efímera. Nadie puede dormirse en sus laureles.

Pues bien, creo que la clave de tanto éxito en estos años bajo las órdenes de Zidane se debe a que, más o menos, el técnico francés sabe que no puede conformarse con los obtenido, sino que tiene la obligación y el deber histórico madridista de ir a buscar más títulos, de salir a jugar partido con la única intención de ganar y se ha empeñado en transmitir esa filosofía de juego -y de vida- a los jugadores.

Esa actitud se debe mantener; solo recordando que el triunfo, si bien hermoso, también corto es que se puede seguir triunfando. Aquél que se complace con obtener una sola victoria y vive para siempre recordando ese momento espectacular termina pasando a la historia como un ganador que se volvió mediocre, pero aquél que sale a la batalla como si nunca lo hubiera hecho, ese es, precisamente, al que la historia premia como el más grande de todos.

Zidane, jugadores, afición: Respice post te, homine te esse memento

HALA MADRID Y NADA MÁS…

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