Un madridista más en Milán el 28 de Mayo de 2016. Por @Jaldo1983

Vamos que nos vamos

28 de Mayo de 2.016. 4:00 horas GMT-0. Suena una de las tres alarmas puestas a la misma hora en diferentes puntos de la habitación. No me puedo quedar dormido, salto de la cama como un resorte, lleno de energía a pesar de no haberme acostado muy pronto. La ilusión es una gasolina tremenda. Me voy a Milán.

Desayuno galletas con leche a la velocidad de la luz, no hay tiempo que perder, luego una buena ducha que hoy va a ser un día largo vestido en todo momento con la zamarra madridista y las camisetas de fútbol tras unas horas puestas, caminando y bebiendo huelen a choto que da gusto. Me pongo el kit de los partidos, cojo el bolso preparado la noche anterior con las cosas básicas que puedo necesitar y los cinco bocatas preparados la noche anterior con todo su amor por mi novia la culé.

Lo primero que hago al salir del portal es ir al cajero de al lado de casa a sacar unos euros extras que me huelo que me pueden venir bien para el viaje y me dispongo a esperar a un taxi. Tras un minuto aparece uno, me monto y acontece la conversación típica con un taxista de Dublín cuando le dices "Good morning. Terminal One Please". Que a dónde voy, a qué voy y todo ese repertorio. El hombre es turco y le gusta el fútbol por lo que en seguida entablamos una conversación distendida sobre las opciones de cada equipo de cara a la final, para terminar hablando de la Eurocopa y de si Arda Turan hizo bien fichando por el Barça o no. Me llama la atención su punto de vista sobre la final: "El Madrid no pierde finales así como así y el que tiene la presión y va demasiado crecido es el Atleti. No soy de ninguno de los dos, pero ojalá gane el Madrid, no me gusta nada Simeone ni el tipo de juego del Atleti". Lo de que me llama la atención es un decir claro, lo curioso de esa opinión es que se lo he escuchado ya a 5 personas diferentes en Dublín a lo largo de los últimos días, y a nadie que opine lo contrario. Contrasta bastante el como se ven las cosas desde fuera de España y desde dentro. Sobretodo desde dentro de las redacciones y estudios de los medios de comunicación españoles. Mejor, me encanta el solo contra todos al que nos enfrentamos el Real Madrid y los madridistas un día sí y otro también. Le da más valor a lo que hacemos.

Una vez llegado al aeropuerto el protocolo de siempre hasta llegar a la puerta de embarque. Basándome en mi experiencia de cuando fui a Cardiff y a Liverpool esperaba un avión repleto de aficionados de fútbol. Error, la mayoría son turistas o gente italiana que parece ir "a casa". Entre la gente localizo a un chico con la camiseta del Real Madrid debajo de la sudadera así que me siento a su lado y a los pocos segundos inicia una conversación conmigo mezcla de la típica conversación con un extranjero residente en Irlanda y del partido, evidentemente. Embarcamos, el avión sale con un poco de retraso pero al final llegaremos a Bérgamo 10 minutos antes de lo previsto. I love Ryanair digan lo que digan. Durante el vuelo me es imposible dormir porque no estoy cansado, cae el primer bocata por mero aburrimiento y mirando por la ventana los diferentes paisajes que vamos sobrevolando voy imaginando el partido de mil y una maneras distintas, en todas ellas ganamos y en todas ellas me imagino lo primero que me va a venir a la mente cuando eso ocurra, y claro, acordarse de un padre fallecido recientemente siempre hace que se caigan unas lagrimillas. Me estoy emocionando en exceso así que decido ponerme a hablar con el chico con la camiseta del Corinthians que llevo a mi lado. Brasileño residente en Dublín que quiere vivir el ambiente de la final y que sin ser de ninguno de los dos finalistas opina como el taxista. Con este chico sumamos ya 7 personas que opinan opuesto al 99% de la prensa española. Seguimos para Bingo señoras y señores.

Llegamos al Aeropuerto de Bérgamo y cojo el autocar de línea regular hacia Milán Estación Centrale. Los aficionados atléticos son mayoría en el autocar, es más soy el único madridista claramente identificable. Van hablando del partido evidentemente y de la temporada de su equipo, de la final de Lisboa o de otras cosas de fútbol. La mayoría de los comentarios me hacen tener que contener la risa ya que insisten demasiado en que el fútbol les debe una, y hay un par de frases de una mujer ya entradita en años que me hacen ponerme en modo "Usted es tonta señora" pero decido hacer oídos sordos y seguir un poco a mi bola mientras observo por la ventana los paisajes y polígonos que vamos pasando y continúo con mis mil y una conjeturas sobre el partido. También voy usando Whatsapp y Twitter (lo de 1GB de Internet roaming incluido en la cuota mensual es un invento oigan) ya que somos varios los que hemos venido a Milán sin entrada y andamos intentando coordinarnos para conseguirlas y que nadie se quede fuera. También voy informando a mi amigo @pabloserrano (una de esas personas que hace que merezca la pena abrirse una cuenta de Twitter y darle un uso bastante activo) sobre la hora a la que llegaré a la estación, a la que él llega en tren desde Brescia, la ciudad que vió dar positivo por nandrolona al futuro entrenador del equipo malo de Manchester.

Al palo el primer tiro en busca de entrada

San Siro desde fuera

Llegamos al destino, me reúno con Pablo y a pesar de lo que nos habían indicado por Whatsapp de que no había reventas por San Siro seguimos con el plan establecido: Nada mas juntarnos, coger el Metro e ir a los alrededores del estadio a ver si pescamos entrada. Al llegar nos cruzamos con mucha gente que por sus comentarios parecía venir de recoger en los puntos oficiales designados para ello las entradas que les habían tocado de un modo u otro. Nada más salir de la estación de Metro nos quedamos sorprendidos ¡¿Que no había reventas?! ¡Está plagado! Hablamos con un chico italiano que parecía recién salido de la discoteca Radical de Torrijos. Nos pide 1300 € por dos entradas en un sector, le digo que nones, me dice que en otro sector un poco más arriba las dos por 1000, le digo que 900, hace una llamada y al poco rato aparece otro hombre que nos dice que OK, que vamos a por ellas a otro sitio que ahí está la policía y al haber tan poca gente les cazan y les multan. No deja de tener razón, pero lo veo demasiado fácil. Sospecho. Pablo se fía menos que yo incluso. Le insisto en si son reales, me dice que sí que las ha retirado de la oficina del AC Milán. Bien, durante esa semana yo he escrito e-mails a la FIGC, al Milán y al Inter. Todos me habían dicho que ni vendían entradas ni las habían vendido ya que no organizaban el evento, que habían tenido entradas, pero solo para compromisos, sin venta. Con todos mis respetos, pero el primo italiano de DJ Marta no me parece que sea uno de los compromisos de ninguna de esas entidades, por lo que decidimos no comprar la entrada. Cuando nos alejamos de ellos Pablo me dice "Si las cogemos ahora vamos a estar 6 horas pasándolo fatal hasta que intentemos entrar al campo y veamos si nos han dado el palo o no". Siempre es bueno ir con una persona que piense por los dos, para que vamos a engañarnos, así que decidimos esperar a que se acerque el partido para jugárnosla no sin antes pedir por Whatsapp foto de entrada oficial a mi amigo @Berri_11 (otro de esos que hace que Twitter cobre sentido) que no solo me la pasa sino que además me da un buen contacto que me recomienda hacer exactamente lo mismo que había dicho Pablo. A todas estas y hablando del Whatsapp aparece el negro del Whatsapp por allí y nos pone una pulsera a cada uno a cambio de la voluntad. Dice que es la pulsera de la suerte. Yo no creo en la suerte, ni tampoco en las meigas, pero haberlas haylas así que la pulsera todavía sigue en mi muñeca izquierda mientras escribo estas palabras.

Cerveeeeeeza

Nos vamos en Metro (donde por cierto coincidimos con Rubén De la Red) a Pagano, donde está la fan zone madridista. Un bonito día de Mayo, aquello es un hervidero, pero no por la cantidad e gente ni por lo animosa que fuera, hay más de 30 grados, poca sombra y no hay carpa alguna. Por suerte Berri y su familia (gente de puta madre también) son gente previsora y lista y habían cogido sitio en la terraza del Bar Metropoli, que tenía algo de sombra. Cerveza va y cerveza viene mientras hacemos tiempo para ir al hotel a hacer el check-in. Vimos a algún que otro twittero conocido, les saludamos por que les conocemos personalmente y por educación, pero hay gente que va por la vida más tenso que Gizmo en el Aquopolis y que no sabe diferenciar entre opinar distinto sobre ciertas cosas y llevarse mal. Volvemos a nuestras cervezas, nuestros cánticos y nuestras risas hasta que decidimos separarnos e irnos unos al hotel y a comer y otros tan solo a comer.

Interacciones con la gente del Atleti

El hotel lo tenemos al lado de Estación Centrale, eso quería decir al lado de la fan zone del Atleti. Por cierto indicar que la música de su fan zone era mejor que la nuestra, al menos para mi gusto musical. Pablo va "normal" y pasa desapercibido, otros que vamos con la camiseta del Madrid puesta y la bufanda (que con los 20 años que tiene ha visto a su equipo ganar más títulos que cualquier aficionado atlético) atada a la muñeca pues no tanto. A la ida hacia el hotel algunos me miran, con sorna, con burla. No veo el motivo para ello. En la habitación del hotel devoramos los tres bocadillos que me quedan como si fueran del mejor queso o jamón del mundo. Craso error, era lo último que íbamos a comer hasta algo después del partido, pero en ese momento ni lo piensas, comes lo que te pongan casi. A la vuelta hacia el Metro pasamos al lado de un grupo de atléticos con sus bengalas y tal animando, un par me miran perdonándome la vida. Pasando. Siguiente grupo que pasamos y el niñato de turno que salta, se ve con la fuerza de la superioridad numérica y me suelta "Que te has equivocado, que te has equivocado, dónde vas", no espera respuesta pero la tiene "Al Metro, voy al Metro" pero con un rin tin tin de "no me toques los bemoles" en la voz que le hace quedarse sorprendido. Pablo me mira sorprendido. Como era de esperar no pasa nada. 10 metros más adelante hay un aficionado atlético toreando coches con un capote, la policia italiana descojonada a 4 metros de él. Los conductores italianos flipan. La escena era graciosa. Al entrar en el Metro hay un aficionado atlético fuera de sí, está bloqueado mentalmente y solo da gritos, y todo porque -vayan ustedes a saber cómo- ha entrado al Metro sin billete y ahora no puede salir por los tornos, lo mejor es cuando me ve pasar tranquilamente con billete adquirido un par de horas antes en taquilla y empieza a gritar "Si es que a los madridistas les dan de todo, les informan, los tratan mejor, SIEMPRE IGUAL". Me ahorro el comentario. Je.

El caos

Fan zone real madridLlegamos de nuevo a la fan zone madridista, ya hay mucha más gente que una hora antes, más calor, pero más sombra. Berri sigue por ahí, así que decidimos entrar al bar de antes a pedir unas cervezas. Se paga en una caja y luego ya vas a la barra con el ticket, una vez en la barra descubres que no les queda cerveza, no les queda hielo, no les queda ginebra, hay pocos camareros, los pocos que hay te contestan mal. Dan ganas de meterle fuego al bar, tras más de media hora nos dan dos cervezas más pequeñas de las que habíamos pedido, poco podemos hacer así que nos resignamos. Salimos a la calle y me encuentro a mucho twitteros a los que ya tenía el placer de conocer de otras veces como Bolson, Perilla, Brus. Pasamos un buen rato con ellos y luego ya nos movemos para volver a reunirnos con Berri, que está en otro punto de la plaza. En ese momento veo desde la barrera la división del madridismo. Graderos a un lado de la calle, los otros al otro. Se ven, se provocan, cantan canciones distintas a posta. Me da pena, comprendo la postura de unos y otros, pero me da pena, como me la lleva dando meses. Pero el verlo en directo, y no por Twitter, lo hace más visual y por lo tanto más triste.

De repente llega una noticia sorprendente. Estamos tomando cervezas con Berri y su familia, son las 17:30 horas y la chica del escenario dice que cierran la fan zone (todavía quedan 3 horas y cuarto para el partido ojo) y que el partido no lo van a retransmitir ni por las dos (no una, dos) pantallas que hay en la fan zone, ni en la pantalla que hay en la Piazza del Duomo. Entramos a preguntar a los bares de la zona y no tienen ni televisiones, me entran los siete males, Pablo contacta con sus conocidos italianos para que le informen o le busquen información por Internet, @atooca (con el que había quedado en conocernos en Milán y tomar una cerveza juntos) dice tener localizada una zona en la que se puede ver, pero yo tengo la necesidad y determinación de ver el partido en el campo. Al poco rato decidimos ponernos en marcha hacia el campo. Los 6, cuatro con entrada y dos sin ella. Todos de buen humor y con ganas de partido.

En San Siro

El trayecto duró unos 45 minutos. Un poco de llegar a San Siro pasa el autocar del Atleti, entramos en ebullición, a ninguno nos sale ni una sola palabra bonita de la boca, decenas de vasos de plástico llenos de cerveza impactan con el bus, a alguien se le va de las manos y tira una botella, los pocos atléticos que había en ese momento no salen de su asombro, no han podido ni animar a su equipo ya que han salido madridistas con espuma en la boca de debajo de las piedras. La tensión competitiva en pleno auge. Ya hemos calentado. Estamos preparados para lo que nos echen.

Llegamos a los aledaños del estadio (que es precioso) y Berri nos hace un favor ayudándonos a encontrar un reventa y poder comparar su entrada con la que nos quieran vender. Hablamos con un par de reventas italianos, precios prohibitivos (al menos para mí), presenciamos una pelea de locos entre cinco aficionado atléticos y dos chicos italianos que termina con uno de los hinchas rojiblancos en el suelo, con los ojos en blanco, rígido como un palo después de que uno de los italianos le diera una patada en la cabeza cuando estaba en el suelo. No se como están ni el uno ni el otro, espero que uno recuperado y sin secuelas y el otro en la cárcel o a la espera de juicio. La policía y los médicos tardaron bastante en aparecer por cierto, sino es por la intervención de los aficionados uno hubiera escapado y el otro no se cómo hubiera terminado. Empiezo a rendirme, Berri localiza a un reventa, es la última bala. Es español, le preguntamos si tiene dos entradas que estén juntas, me dice que sí, que son de una peña que les han sobrado porque gente a última hora no ha podido viajar. Son de las de 70 €. Pregunto precio. 500. Le digo que 450. Me contesta lo siguiente: "No la rebajo porque si no me la compras tú ahora lo hace otro en 5 minutos". Miro a Pablo, me mira, le digo directamente "Te pago la diferencia". Berri sonríe. Se hace el silencio. El hombre nos mira. Empiezo a sacar el dinero sin esperar la respuesta de Pablo, no le he dado opción al "pobre". Me mira y dice "Bueno, pues 500". Le pregunto al hombre si son buenas, la comparamos con la que tiene Berri, parece buena, nos dice que nos acompaña al primer control para que nos fiemos. Lo pasamos. El hombre se queda para intentar colocar las dos entradas que le sobran, Pablo y yo vamos entrad en mano buscando la puerta 4. Berri accede por la misma. Tenemos que dar la vuelta a casi todo el estadio para llegar. Se me hace muy largo el paseo.Más que los 45 minutos de Pagano a San Siro. Llegamos al segundo control de entradas, en le que te pintan la entrada con un rotulador, si pinta estás dentro, sino te la han pegado. ¡Pinta! ¡Es buena!

San Siro desde dentroToca pasar el control de seguridad, me cachean a conciencia. Luego toca mostrar bolso. El chico de delante lleva una taza de esas de souvenir, se lo dejan claro "Con eso no pasas". Hubo un momento que el chico dudó y todo, hay veces que no comprendo las prioridades de la gente en la vida la verdad. O taza o partido... En fin... Llega mi turno, no llevo nada sospechoso, afronto el torno como el torero que encara a un toro de 600 kilos, con seguridad pero a la vez acojonado. La tensión a flor de piel. Pongo el código de barras bajo la luz láser, ¡verde!, estoy dentro, de ahí ya no me saca nadie. Me emociono, lloro. Pablo y Berri tardan en entrar, finalmente entran, nos despedimos de Berri, con el que ya habíamos quedado a la salida en un punto en concreto "pase lo que pase durante el partido", porque el sube por otra torre. La torre por la que en teoría se sube a nuestro sector está cerrada. Tras unos momentos de duda nos indican por donde acceder a nuestros asientos. Coincido con un conocido de Madrid, lleva una camiseta del Madrid con el nombre de "Gica Hagi". Es un grande David. Subir por la torre se hace largo pero no pesado, llegamos sudando, una vez localizados los asientos vamos al baño más que nada por beber agua. Nos ubicamos en nuestras localidades y empieza el aburrido protocolo/espectáculo de la UEFA antes de la final de turno. Alicia Keys cantando el "New York, New York" de Beyonce en una final de competición europea que se celebra en Milán. Se me hace eterno y aburrido. Quiero que empiece el partido ya, me sobra todo ese espectáculo, a mi a todos los que me rodean por lo que detecto. Vamos a ver fútbol y a animar a nuestro equipo, queremos ser protagonistas y participes de lo que ocurra, y no para estar casi 10 minutos viendo como gente que lleva semanas ensayando no es capaz de coordinarse para bailar, ni tampoco para que me pongan canciones que amodorran. Al fin terminan, se van, salen los equipos. ¡¡¡Esto por fin empieza!!!

El partido

Empieza el partido, el Atleti no la huele y solo da palos con la permisividad de un árbitro que pita las duras faltas pero no saca ni una amarilla. La primera tarjeta es para Carvajal, una falta que es de tarjeta, pero como lo eran las tres anteriores de los rojiblancos. Ya empieza el arbitraje sibilino. El Madrid sigue gustándose y gustando, juega bien, sin prisa, el Atleti no huele la pelota y el Madrid se acerca al área rival con relativo peligro.

En el minuto 15 enésima falta en banda de los de Simeone, que por esas horas ya había hecho un par de veces el ridículo en la su área técnica. Cuelga Kroos al punto de penalti, alguien la peina, el balón parece quedarse muerto por ahí y alguien la toca y está dentro, no se quien ha sido, me da igual, miro al línea, nada raro, ¡¡¡gooooooool!!! Me abrazo a Pablo, al hombre de detrás, celebro con el de delante. El objetivo de marcar antes que ellos para tener un partido relativamente tranquilo está cumplido. En el videomarcador del estadio sale Pipi Calzaslargas vestida de aficionada atlética en modo Regan MacNeil diciendo "has visto lo que ha hecho el cochino de Ramos de nuevo". Risas mil.

Justo tras el gol, cuando nos estamos sentando escucho a voz, me es familiar, localizo a la persona, es @lsanse Le saludo y me hace emocionarme porque me recuerda que mi padre tenía que estar aquí. Ya lo había pensado varias veces desde que había entrado al campo, pero que te lo digan es distinto claro. Justo en ese momento me doy cuenta de que no tengo el reloj en la muñeca, en la celebración se ha ido vaya usted a saber donde... Lo busco durante un momento sin mucha esperanza y finalmente lo doy por perdido y me centro en el partido, que es lo que importa. La primera parte va desarrollándose con calma, el Atleti no tiene ni una y solo el control de la pelota cuando el Madrid le deja y da un paso atrás para dosificar fuerzas. En el descanso soy de los listos que se acerca al vomitorio antes de que termine la primera parte para que en cuanto el árbitro pite el final de la primera parte salir disparado hacia el baño y evitar así el caos. Cuando vuelvo me da por buscar el reloj otra vez y lo encuentro en un sitio en dodne había mirado ya 4 o 5 veces. Los duendes de San Siro.

Descanso tranquilo en el que se intercambian opiniones. Estamos confiantes pero todos sabemos que el Atleti va a echar el resto en los primeros 10 minutos de la segunda parte y, en caso de no conseguir empatar y que nosotros no sentenciemos, en los últimos 15 de nuevo. Dicho y hecho, minuto 2 de la segunda parte y Pepe comete penalti sobre Torres, visto desde el otro fondo es claro. Estoy convencido de que no lo meten, que lo va a parar Keylor, me equivoco, pero para bien, Griezmann tira a lo cobarde, fuerte y al centro, tan fuerte que se le va al larguero. Lo celebramos como un gol, porque en realidad es un gol menos que te queda para ser campeón de Europa por undécima vez. En efecto el Atleti dura 8 minutos más (sin ocasión clara alguna) y el Madrid le regala el balón para intentar matarlo a la contra. Se nos lesiona Carvajal (me dolió verle retirarse llorando), lo cual fuerza el primera cambio, Zidane los gasta bajo mi gusto muy pronto, aunque es cierto que a Benzema lo quita algo tarde porque no hizo nada en todo el partido. Cuando quita a Kroos, que hizo un gran partido, le digo a Pablo "A un alemán en una final se le deja hasta el final o hasta que está sentenciada". Benzema antes justo del cambio tiene una ocasión clarísima que para Oblak. Al poco de su cambio el Madrid tiene una doble ocasión a cada cual más clara. No me lo puedo creer. Ya hemos fallado cuatro goles solo en la segunda parte, y me viene el pensamiento "En fútbol quien perdona lo paga".

A la jugada siguiente, el Atleti intenta la misma jugada que llevan intentando toda la segunda parte. se aprovechan del mal partido de Marcelo, le superan de un modo u otro con un pase, Juanfran que centra y en esta ocasión marca, la zona atlética entra en trance, la nuestra se congela. Entre ese y el pitido final del partido oficial estoy muerto en vida, solo me muevo para sacar mi móvil del bolsillo y encender el cronómetro para ver en que minuto del descuento vamos. En la última jugada del partido tres del Atleti contra dos del Madrid, lo veo negro, a grito pelado le pido a Ramos que directamente mate a quien lleva la pelota (Griezmann creo), hay que parar esa contra como ser. Lo hace, encima con falta de amarilla, sin excesos. Se termina el partido. En la prorroga revivo, me vengo arriba y la actitud cagona de Simeone ayuda, no buscan el gol, buscan los penaltis. Confío en que de un modo u otro vamos a ganar, estoy hambriento, medio deshidratado, cansado, me duele la cabeza (probablemente fruto de todo lo demás) pero mi equipo me necesita ahora, la mitad van cojos y parecen no poder, pero hay que hacerles creer, hay que empujar. Cada córner o balón parado cerca del área (a favor o en contra) es tensión pura, uno de ellos lo paso incluso abrazado a Pablo porque no podemos más. Hay un par de ocasiones del Madrid pero nos vamos a los penaltis. Desde que el árbitro pita el final hasta que terminan los penaltis yo solo miro al campo justo cuando van a lanzar, el resto me lo paso andando en 1 metro cuadrado,mirando al cielo y pidiendo a mi padre que nos eche una mano si está ahí, y mirando a mi alrededor viendo como al menos no soy el único que está enfermo con el fútbol, menos hacer el pino vi a la gente hacer de todo, no mirar los penaltis, llorar, animar, cambiar de posición en cada penalti del Atleti a ver que posición era la gafe para ellos (Pablo era de esos). Todos los penaltis van muy bien lazados, Lucas Vázquez nos hace creer con su calma y su celebración, Marcelo confío en que lo mete, lo de Bale y Ramos era sufrimiento puro por mi parte. Los del Atleti tiran bien, no veo quien pueda fallar, me temo que nos vamos a la muerte súbita pero de repente le veo a él, al niño de la guerra, a otro de esos canteranos madridistas que viven resentidos y me autoconvenco de que va a cumplir su sueño de canterano madridista (colaborar de manera decisiva en que el Madrid gane una Champions), además fue quien metió el penalti decisivo en Octavos ante el PSV y no se merece tanta gloria en tan pocos meses. Lo tira al palo, lo celebramos casi más que el gol de Ramos durante el partido. Falta por lanzar nuestro mejor lanzador, solo le pido que no lo tire donde casi siempre (abajo a la derecha del portero, donde lo había tirado Juanfran además), lo tira a la izquierda del portero, donde todos los madridistas lo habían hecho, Oblak "vuela" hacia su derecha, no veo ni entrar la pelota en la portería, grito, salto, zarandeo a Pablo, nos abrazamos, gritamos, me subo al asiento y me abrazo con el hombre de detrás, al que le había jodido medio partido poniéndome de pie cada dos por tres y de repente vuelve a pasar. Sí, vuelve a pasar. El modo enajenación mental transitoria se activa, solo hay algo en la vida que lo puede activar y es el Real Madrid, cuando entro en ese modo se me va la vergüenza (que tengo mucha), pierdo el control de mi fuerza (que ya no tengo tanta como antes pero la sigo teniendo) y doy rienda libre a lo que me pasa por la cabeza (da igual lo que sea). Cuando me quiero dar cuenta he saltado la valla que tenía delante, pasado por encima (literalmente) de los chicos que había en la fila de delante, saltado la otra valla y estaba corriendo por encima de los asientos en dirección a Luis, le quito de encima a las tres o cuatro personas que se estaban abrazando a él y nos fundimos en un abrazo sincero, sentido, como son los abrazos de gol. Me pongo a llorar, él me recuerda a mi padre, lloro más. Me quedo de pie encima de un asiento que no es el mio, llorando, miro hacia arriba y Pablo me mira con cara que mezcla felicidad y asombro. Vuelvo a mi asiento. Sigo abrazándome con gente. Cuando vuelvo a  mirar al terreno de juego ha pasado ya un buen rato. No se cómo lo han celebrado los jugadores, tampoco me importa. En ese momento el madridismo rompe a cantar esa canción que los ignorantes piensan que fue inventada en El Molinón y que en realidad era uno de los cánticos de guerra de la afición madridista de la sección de baloncesto. Es una canción que el madridista y el antimadridistas aman y odian a partes iguales según el momento. La estoy amando con toda mi alma, la grito a pleno pulmón, tanto que yo, que no soy de sacar la cámara en momentos como estos y prefiero vivirlos y guardarlos en mi memoria, decido inmortalizar el momento con mi móvil.

Entregan medallas a los perdedores y a los árbitros, por la megafonía del estadio han ido sonando himnos del Madrid (como tenemos varios...). Tras la entrega del trofeo sigue la música con canciones madridistas (considero el "We are the Champions" de Queen una canción madridista) que no nos dejan expresarnos libremente a los aficionado allí presentes, me siente atado, se me baja un poco la euforia, tras un rato decidimos irnos. A la salida quedamos con Berri en el lugar acordado, cuando aparece los dos saltamos y celebramos (hay gente que nos mira raro por ello), su familia nos felicita Pablo y a mi por haber conseguido entrada. Pablo y yo cenamos algo rápido que nos sabe a gloria. Vamos hacia el Metro en donde menos un madridista el resto vamos todos muy tranquilos, los tres (Pablo, Berri y yo) nos vamos a tomar algo a la zona de "marcha" de Milán pero como estamos cansados y Berri tiene que madrugar para volver en coche hacia España la cosa no se alarga mucho. Tras un rato muy agradable y unas risas nos despedimos en el Metro. Una vez fuera del Metro en la Estación Centrale, enfilando ya el hotel, Pablo y yo vemos una escena bastante reveladora: Aficionados del Atleti echos polvo esperan en silencio y tirados en el suelo el autocar que venga a recogerles para llevarles a donde sea. No me dan pena, ninguna. Entre ser ellos los que estén jodidos y ser yo lo tengo bastante claro. Puede haber gente que piense distinto, pero yo no lo comparto y lo respeto a medias. En el hotel mientras nos duchamos, relajamos y preparamos para dormir accedemos a las redes social y un universo de color y diversión se abre ante nuestros ojos: Declaraciones de jugadores, memes, vídeos del partido y de la celebración, periodistas y antimadridistas ahogados en su propia bilis. Nosotros también compartimos o publicamos alguna que otra en cosa en Twitter y en Facebook y me llena de orgullo ver como hay tanta gente que se alegra de que consiguiera entrada. Tras un buen rato ya decidimos acostarnos y en el silencio, en la oscuridad pienso "Volvería a hacer lo que he hecho hoy una y mil veces veces más. Hoy he tachado de mi lista de cosas que quiero hacer en mi vida lo de ver en directo como el Madrid gana una Champions. Que bonito es ser del Real Madrid".

vpyiQonV

1 comment

  1. RMOpinion 5 Junio, 2016 at 12:10 Responder

    Menudo pipero Jaldo levantándose antes de que el árbitro pite para ir al baño… Jajajajaja. En serio, los pelos de puntas con la entrada, has conseguido que me arrepienta de no haber hecho una locura similar.

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